Jose Luis Alvarez - Musico - General Roca Jose Luis Alvarez - Musico - General Roca
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Discografia

Vivir para cantarlo – 2002

vivir para cantarlo

Reseña

Este es su primer disco, está conformado por sus primeras canciones, las que surgieron más intuitivamente y con menos estructuras, sacando afuera imágenes de la chacra y de su ciudad, cantándole a amores perdidos, mostrando la pobreza que duele de frío. Canciones hechas casi sin darse cuenta.

Letras del disco

01 - Hundo mis manos en la tierra

Hundo mis manos en la tierra,
Y el sol se mete por mis venas,
Diciendo estás tocando el vientre,
De nuestra madre eterna y buena.

Siento el calor de las raíces,
Que esperan por el día allí escondidas,
Como un grito callado incontenible,
Que busca enfrentarse con la vida.

Es de esa tierra que no aguanta,
Más inviernos que maten sus semillas,
Es ese brote que florece,
A pesar del frío y las desdichas.

Nada podrá frenar la vida,
Que se esconde en los brotes y en la tierra,
Aunque algunos pretendan que se seque,
La raíz que amenaza con dar guerra.

Hundo mis manos en la tierra,
Y el sol se mete por mis venas,
Diciendo estás tocando el vientre,
De nuestra madre eterna y buena.

02 - Alas de silencio

Mariposa que nos mata,
el silencio de la suerte,
el color de aquella luna,
y ese viento que es más fuerte.

Mariposa que te mata,
la soledad que te traigo,
todo sigue sin sentido,
y uno se queda callado.

Mariposa que me brilla,
ese sol que te atraviesa,
sos tan linda que la vida,
no sabe de tu belleza.

Mariposa que me atrapa,
esta ausencia de mañana,
y aunque no quisiera irme,
soy el tiempo que reclama.

Como mata mariposa,
la mentira de estos días,
que se pasan sin avisos,
que me digan que estas viva.

03 - Romance del pétalo y el rocío

Mi flor está triste,
no quiere brillar,
mientras yo la riego,
llora por llorar.

Mi flor palidece,
se roba el color,
yo me desespero,
e intento ser sol.

Pero aún conserva,
algo de sonrisa,
que yo atrapo a veces,
como un cazador.

Ayer por la noche,
me hablo del dolor,
de mares y olas,
y sobre su color.

Y yo sobre un pétalo,
le dejé mis manos,
una de mis gotas,
y algo de mi olor,
y algo de mi olor.

04 - Se parece

Llega el tipo y aparece, con su cara de silencio,
sus ojos tirando a grises, y buscándose algún muerto.

Los de abajo se le escapan, como pueden y si alcanzan,
laburando con la escarcha, y estirando la frazada.

Pero el loco es traicionero, se va a meter en los ranchos,
porque en las casas del centro, no encuentra ni un agujero.

El invierno de los pobres, lluvia barro frío y viento,
se parece al mismo infierno.

El sabe reconocer, las zapatillas finitas,
de los pibes que en la calle, no tienen pa´camperita.

El chabón se hace gotera, mano paspada y dolor,
oreja llena de frío, y promesas de calor.

A algunos desprevenidos, si les llega hasta los huesos,
los congela sin permiso, y los lleva al noticiero.

El invierno de los pobres, lluvia barro frío y viento,
se parece al mismo infierno.

05 - Como dos perros

Yo lo encontré,

con unas cajas de cartón entre las manos,
El me miró,
me acarició y ya nomás fuimos hermanos.

Del basural,
como un buen perro lo seguí hasta el rancho,
Me puso un nombre,
que era Malevo y se mandó un trago.

Eran días de frío,
para el Pablo y pa mí,
No había como engañarse,
pa dejar de sufrir.

Analfabeto,
nunca estudió por encontrar el mango,
Yo que era perro,
leía mejor que el y sus diez hermanos.

Medio jovato,
el tipo andaba siempre abandonado,
Ni la familia,
ni una changuita ya le habían quedado.

Ay que amarga es la vida,
dijo el Pablo una vez,
Eramos como dos perros,
que le vamos a hacer.

Mi compañero,
una vez me contó de un accidente,
En el trabajo,
de ahí lo rajaron por un excedente.

Quería robar,
me confesó que ya estaba cansado,
Que de comer,
hasta la forma ya se había olvidado.

Y hubo una mañana,
en que no aguanté más,
Verlo al Pablo con hambre,
rastreando el basural.

Lo convencí,
que yo era un cuzco viejo y sin familia,
Que por cariño,
hasta mi carne contra su hambre le daría.

El me entendió,
lo vi llorar mientras me despedía,
Pobre Malevo,
decía el buen y mi pata se comía.

Ay que amarga es la vida,
dijo el Pablo una vez,
Eramos como dos perros,
que le vamos a hacer.

06 - El árbol de Vir

Amo tu risa tibia, y tus lágrimas de gris,
aunque te hayas escapado, y yo muera por morir.

Lloro en tu árbol oscuro, que es mi árbol además,
nacido de mi guitarra, y de tu cara al pasar.

Las cosas son más bellas, cuando no son eternas,
como esta vida, como el otoño, como tu amor.

Pero no creas que me voy, tan vacío y a oscuras,
me quedan tus silencios, tu piel y mi locura.

Y también me quedan, tu resfrío en mi nariz,
tus ojos y tu vientre, y tus zapatillas ahí.

Y se quedan conmigo, la noche de Marzo,
las canciones de Silvio, tu adiós y tu llanto.

Las cosas son más bellas, cuando no son eternas,
como esta vida, como el otoño, como tu amor.

07 - En la esquina

Llueve fino y son las tres,
en la esquina y la ciudad,
la noche se pierde en él,
pocos paran a comprar.

Hace frío en la campera,
y el invierno es lo peor,
cada uno cuesta uno,
y el puchero cuesta dos.

¿Diario señor?. Cómo no,
Muchas gracias. Hasta luego.
Ya tiene cincuenta y dos,
en los ojos y en las manos,
él sale en los porcentajes,
hace tres meses lo echaron.

Ahora vende las noticias,
las del día a la noche,
le quedan treinta centavos,
para que se los derroche.

¿Diario señor?. Cómo no,
Muchas gracias. Hasta luego.

08 - Como nosotros

En mi ciudad hay locos, como hay en todas partes,
y como ustedes saben, hay locos de mil clases.

Están los que divagan, palabras incoherentes,
los que de puro cuerdos, se ríen de la gente.

Y me contaron de unos, que gozan de la vida,
bajándose del auto, corriendo a la oficina.

Hay otros que en esquinas, se comen las hormigas,
mientras cantan un tango, llorándole a la vida.

Tenemos locos malos, y muchos les creen,
son locos que están sueltos, y ocupan el poder.

Yo sé de loco viejos, que arrastran su inocencia,
son como niños libres, y el amor es su esencia.

También hay como nosotros, que nos gusta pensar,
la locura del mundo, a todos va a alcanzar.

Hay como nosotros, que nos gusta pensar,
la locura del mundo, a todos va a alcanzar.

09 - Ojos de mar

Ya no se qué es lo que pasó esa tarde ahí,
todo tan gris y así de golpe vino a mí,
esa mujer cayó del cielo,
y yo sentí que era algo bueno,
será mi lápiz que la trajo hecha canción, la hizo vivir.

Y de mar, eran sus ojos,
la mañana, ese dolor y respirar,
todo todo y volar,
fue un sueño, fue verdad,
fue un sueño, fue verdad.

Todo tan gris y ya en su mar yo me perdí,
esa mujer frío y calor estaba en mí,
yo estaba triste un poco enfermo,
ella quiso llevarme de ese infierno,
y al fin lo hizo sin saberlo yo me fui.

Y de mar, eran sus ojos,
la mañana, ese dolor y respirar,
todo todo y volar,
fue un sueño, fue verdad,
fue un sueño, fue verdad.

10 - Zamba para Juan

Quince perros y un caballo, y una vida que se fue,
la indiferencia y la muerte, dibujan la vida de Juan.

Cruzando la cordillera, vino el hombre para hallar,
una vida ya sin hambre, sin olvido y sin llorar.

Y una noche de Mayo,
La ambulancia no llegó,
Solo el arado y sus perros,
Pudieron decirle adiós.

Muchos inviernos y un rancho, de ladrillo y soledad,
traspasaron la existencia, del viejo Don Antinao.

Pasaron lunas y soles, pasó también el amor,
a su tierra y a las tardes, invadidas por el sol.

Y una noche de Mayo,
La ambulancia no llegó,
Solo el arado y sus perros,
Pudieron decirle adiós.